noviembre 30, 2022

El aumento de la productividad agrícola ha sido un factor determinante para la expansión de la población y la mejora de la calidad de vida de las personas en todo el mundo, y estos cambios en los niveles de producción se han debido fundamentalmente a las incorporaciones tecnológicas. En este desarrollo del paquete tecnológico agrícola, la semilla se ha posicionado como un insumo crítico de gran valor.

La biotecnología se define como “la aplicación de la ciencia y la tecnología a los organismos vivos, así como a sus partes, productos y modelos, con el fin de alterar los materiales vivos o no vivos, con el fin de producir conocimientos, bienes y servicios” (OCDE, 2006). ). Las diferentes técnicas de mejoramiento genético de semillas juegan un papel fundamental en la productividad y sustentabilidad de la agricultura, ya que el mejoramiento de las plantas puede resultar en mayores rendimientos de los cultivos, en un uso más eficiente de la tierra y el agua, y en mejoras en la calidad de los alimentos para la población. consumidor.

Un informe de especialistas del BCR (Treboux – Calzada – Terré) muestra que la industria de semillas en Argentina está conformada por una multiplicidad de agentes y empresas, que van desde las dedicadas al mejoramiento de especies vegetales, hasta el desarrollo y provisión de biotecnología , a la multiplicación y producción de semilla comercial, junto con el procesamiento y acondicionamiento de dicha semilla, a su distribución y comercialización. El Estado, por su parte, juega un papel importante a través del INTA, organismo que lidera la investigación y desarrollo de nuevas variedades vegetales a través de programas de mejoramiento genético y es el mayor obtentor según registros del Instituto Nacional de Semillas (INASE). .

La técnica de mayor impacto en la industria semillera argentina es la transgénesis, una forma de ingeniería genética. La ingeniería genética se utiliza para identificar genes en plantas con ciertos rasgos deseables y transferirlos a otra especie. El mayor impacto en el mercado interno se concentró en el desarrollo de semillas con características como resistencia a herbicidas e insectos, con mayor adopción en cultivos de soja, maíz y algodón. El caso más conocido en el país es el de la semilla de soja RR, que contiene un gen con resistencia al herbicida RoundUp Ready (RR).

Argentina ocupa el tercer lugar a nivel mundial en adopción de semillas genéticamente modificadas (GM), habiendo sembrado 23,9 millones de hectáreas con esta tecnología en 2018 según el Servicio Internacional para la Adquisición de Aplicaciones Agrobiotecnológicas (ISAAA, 2018). El país se ubica solo detrás de Estados Unidos y Brasil en la adopción de semillas transgénicas. De hecho, esta semana el Gobierno aprobó un nuevo maíz transgénico, siendo la 37ª novedad aprobada respecto al cereal.

Tamaño de la industria nacional de semillas

Según el Registro Nacional de Comercio y Supervisión de Semillas (RNCyFS), a cargo del Instituto Nacional de Semillas (INASE), existen 2.611 empresas registradas en Argentina en esta industria, incluyendo todos los rubros que forman parte de la cadena semillera. De estos, 902 están en Buenos Aires, 269 en la provincia de Santa Fe y 257 en Córdoba.

Dentro de este registro, generalmente se encuentran empresas en más de un sector de actividad, por ejemplo, una empresa puede registrarse tanto como Criadero como como Comerciante Vendedor. Este registro incluye 268 Criadores, 95 Introductores, 268 Productores de semilla básica o híbrida, 744 Viveros, 472 Identificadores, 1.247 Comerciantes Dispensadores, 377 Procesadores, 82 Productores en Condiciones, 187 Laboratorios de Análisis, 391 Viveros Certificadores, 464 Viveros de Identificación y 2 Viveros de Uso propio.

Según datos del INASE, en 2021 se produjeron en nuestro país 1,15 millones de toneladas de semillas. Es necesario señalar que esta es la producción nacional de semillas que pasan por el proceso de fiscalización del INASE, pudiendo el tamaño real del comercio de semillas ser muy superior a este número.

Dentro del rubro se destaca la producción de semillas de soja, la mayor cosecha de nuestro país, habiendo producido 316.716 toneladas de semillas tuteladas en el último año. El uso total de semillas en la campaña 2021 en nuestro país habría sido de unas 1,13 millones de toneladas según nuestras estimaciones; sin embargo, según voces autorizadas del sector, el uso de semillas tuteladas sobre el total se habría ubicado solo alrededor del 18% del total.

En cuanto al peso productivo de esta industria, el Valor Bruto de la Producción para 2020 del sector semillero se estimó en $217.811 millones de pesos corrientes o su equivalente en moneda extranjera a US$3.085 millones de dólares, al tipo de cambio promedio de 2020 (UNLP, 2021).

Se observa, con base en el trabajo citado, que el eslabón Semilla representa el 3,1% del Valor Bruto total de la Producción de las Cadenas Agroalimentarias, y el 5,4% de su Valor Agregado. Lo que destaca dentro del sector, además de su nada despreciable valor productivo, es su elevada relación de Valor Agregado por unidad de producción: la relación VA/VBP alcanza el 79% en este eslabón, el valor más alto entre todos los eslabones que se rompen. por las Cadenas Agroalimentarias.

Por último, el sector de la biotecnología es un sector muy pujante en cuanto a inversión en Investigación y Desarrollo en nuestro país. En 2020, el sector de producción de semillas representó el 5,3% de la inversión empresarial total del país en I+D, habiendo invertido $2.852 millones de pesos, o unos US$40,4 millones de dólares al promedio CT de ese año. En total, se estima que…

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